Apenas han pasado tres semanas desde que Carlitos Alcaraz se retorcía en el suelo de la Pista Central de Wimbledon después de superar a Novak Djokovic en cinco sets y conseguir así el segundo Grand Slam de su temprana carrera con apenas 20 años. En menos de un mes, el de El Palmar tuvo tiempo de descansar un par de días en su casa, jugar la copa Hopman con España, disfrutar de las vacaciones con sus amigos y volver a entrenar, primero en Murcia y luego en su club habitual, en Villena. Con la mente puesta en la gira americana donde Carlitos vuelve a la pista dura, su superficie fetiche. El número uno llega al Másters 1000 de Canadá como gran favorito y debutará en la madrugada de este miércoles a jueves, no antes de la 1:00 en Movistar +, contra su compatriota Bernabé Zapata (64 en el ránking ATP) o el joven americano Ben Shelton (41º clasificado).

Fue pisar suelo canadiense y no tardó en trasladarse a las instalaciones del torneo, que este año se disputa en Toronto, donde nada más llegar practicó con el ruso Medvedev, cabeza de serie número dos y también aspirante al título. Alcaraz ha pasado de la elegancia inglesa al bullicio norteamericano, pero la devoción por el español sigue intacta. Nada más entrar en la pista, los aficionados comenzaron a exclamar “¡Carlitos, Carlitos!”. Sin embargo, la experiencia del murciano en este país no fue de su agrado el año pasado cuando caía en segunda ronda contra el americano Tommy Paul (6-7, 7-6 y 6-3). En aquel partido Alcaraz admitió que le pudo la presión. “No tuve un buen torneo en Canadá. He venido este año para cambiarlo, espero llegar lejos, hacerlo mejor que la pasada temporada. Un año después, creo que aprendí mucho de esa situación, de cómo lidiar con la presión. He estado jugando en grandes estadios, grandes partidos, luchando por grandes cosas. Creo que eso me ayudó mucho a crecer como jugador, como persona. Un año después, soy totalmente diferente”, afirmaba un Alcaraz que solo tendrá que defender 190 puntos entre Canadá y Cincinnati.

La baja de Novak Djokovic del torneo canadiense por “fatiga”, tal y como declaró el serbio, le otorga la oportunidad al tenista español de confirmar su condición de cabeza de serie número uno para el US Open, donde defenderá el título y los 2000 puntos de campeón. Para ello, Alcaraz debe conquistar el trofeo en Toronto, sería su séptimo título de la temporada y su quinto Masters 1000 en dos años. Si no lo consigue, tendrá otra oportunidad la próxima semana en Cincinnati, donde con pisar los cuartos de final, como ya hizo el año pasado, le valdría para mantener el trono de número uno en Nueva York. Pero esta vez ya estaría el serbio que, tras dos años, puede volver a Estados Unidos después de que el gobierno americano haya levantado el veto a los no vacunados.

No estará Djokovic en Canadá, pero aun así no lo tendrá nada fácil el murciano, que afrontará un cuadro exigente. Si pasa el primer examen, ante Zapata o Shelton, podría tener enfrente al polaco Hurkacz en octavos, a su compañero de generación Rune en cuartos, Tsitsipas o Sinner en semifinales y el ruso Medvedev en una hipotética final. El griego viene de ganar su primer título de la temporada en el ATP 250 de Los Cabos, mientras que el italiano es el último verdugo del murciano en pista dura. Fue en las semifinales de Miami, donde Sinner igualó a tres el cara a cara tras vencer 6-7, 6-4 y 6-2. Sin embargo, Alcaraz ha conquistado seis títulos en 2023 (Buenos Aires, Indian Wells, Barcelona, Madrid, Queens y Wimbledon) y no pierde desde el 9 de junio, cuando su cuerpo colapsó por los calambres en las semifinales de Roland Garros ante Novak Djokovic. Posee una racha de doce victorias, todas en hierba, pero que no impiden que el actual número uno quiera ir a por más: “Tengo claro que tengo que mejorarlo todo. Siempre se puede ser mejor, siempre se puede mejorar, así que ahora mismo intento mejorar todo un poco”, confirmaba ante los medios.

A pesar de estar centrado ahora en las pistas de cemento, el reciente campeón de Wimbledon no ha podido, ni quiere, olvidar todavía su hazaña en la capital inglesa. “Solo tuve una semana para pensar sobre ello, no he tenido mucho tiempo. Creo que necesitaba un poco más porque es una locura de la que es difícil de darse cuenta”. Además, aseguró, el trofeo dorado tiene un sitio privilegiado en su casa: “Tengo el trofeo de Wimbledon puesto en el salón, así que cada vez que almuerzo o ceno con mi familia, veo el título. Es algo que no quiero olvidar”.

El torneo canadiense, donde el último campeón, Pablo Carreño, sigue de baja por sus molestias en el codo, también cuenta con la presencia de Alejandro Davidovich (37 en el ranking) que venció este lunes al americano Wolf (6-0 y 6-2 en 65 minutos) y ya se encuentra en segunda ronda donde se enfrentará al alemán Zverev. Bernabé Zapata podría acompañar al malagueño y batirse con Alcaraz en segunda ronda si antes vence a Ben Shelton (a las 23.00, en Movistar+). En apenas dos días de torneo ya ha habido sorpresas en la competición sobre todo de viejas glorias del circuito como son Milos Raonic y Gael Monfils, ambos juegan con Wildcard (invitación de la organización). El canadiense derrotó en tres sets a Tiafoe (6-7, 7-6 y 6-3) mientras que el francés se deshizo de la revelación de esta temporada, Cristopher Eubanks (6-7, 7-6 y 6-1).

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