Mientras Israel parece prepararse para una incursión terrestre en la Franja de Gaza y el asedio sobre el territorio continúa, la postura escorada hacia Tel Aviv de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acumula una oleada de críticas. Este sábado, en medio del malestar por su visita a Israel el viernes —en pleno ultimátum a 1,1 millones de gazatíes para que abandonen sus casas como respuesta a los atentados de Hamás—, la jefa del Ejecutivo comunitario ha instado por primera vez a respetar el derecho internacional al Gobierno de Benjamín Netanyahu, con el que compareció durante su visita y ante quien resaltó la “amistad” de la UE.

En medio de los llamamientos de varios Estados miembros a Israel para que cese los bombardeos y tras una conversación con el secretario general de la ONU, António Guterres, Von der Leyen ha anunciado un aumento de la ayuda humanitaria a Gaza de 50 millones de euros (para llegar a los 75 millones), como reclamaron los ministros de Exteriores de los Veintisiete el martes.

Es complicado, sin embargo, que la medida acalle la controversia por su apoyo sin fisuras a Israel, al que solo este sábado ha añadido un matiz. “La Comisión apoya el derecho de Israel a defenderse contra los terroristas de Hamás, respetando plenamente el derecho internacional humanitario”, ha dicho Von der Leyen en un comunicado sobre su llamada a Guterres. “Estamos trabajando duro para garantizar que los civiles inocentes reciban apoyo”, ha añadido.

La postura de Von de Leyen y su viaje mientras arrecia la crisis humana en Gaza —gobernada de facto por Hamás—, donde han muerto ya más de 2.200 personas, suscita preocupación en Bruselas. Varias fuentes diplomáticas y comunitarias sostienen que puede dañar el papel de la UE en la región. También restarle credibilidad y acusar a la UE de aplicar un doble rasero en otros ámbitos de la política exterior; incluso en la guerra de Rusia contra Ucrania.

El matiz de este sábado —que no surge tras una conversación con Israel, sino con la ONU— no elimina la imagen de la cristianodemócrata alemana, que junto a la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, y la cúpula israelí, resaltó el derecho del país a defenderse tras los ataques de Hamás, que causaron 1.400 muertos. Solo tímidamente habló de tener en cuenta las “necesidades humanitarias de los palestinos”. Mientras Von der Leyen hablaba en Tel Aviv, decenas de miles de personas trataban de escapar de sus casas en la Franja.

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A esas críticas se añade el malestar por una nueva apropiación de competencias de la jefa del Ejecutivo comunitario en política exterior. “La posición de la UE en política exterior viene determinada por el Consejo de la UE y el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, porque la política exterior de la UE es intergubernamental, no es una política comunitaria”, ha lanzado este sábado el alto representante para Política Exterior, Josep Borrell, en un comentario muy repetido en Bruselas, que desautoriza a Von der Leyen. “No entiendo qué tiene que ver la presidenta de la Comisión Europea con la política exterior de la UE, de la que no es responsable“, ha señalado en sus redes sociales la eurodiputada liberal Nathalie Loiseaux, presidenta del comité de Defensa de la Eurocámara.

La ONU ha incidido en que forzar a abandonar sus casas a decenas de miles de palestinos, bajo las bombas, con carreteras cortadas y la frontera con Egipto para salir de la Franja bloqueada es “peligroso, vergonzoso” y “desafía las leyes de la guerra y de la humanidad”, como ha expresado su secretario general para Asuntos Humanitarios y Emergencias, Martin Griffiths. Mientras, varios Estados miembros, sin criticar públicamente a Von der Leyen, han instado a Israel a respetar el derecho internacional y las vidas de la población civil. “Incluso en una guerra, con todo lo cruel que es una guerra, hay que respetar algunas reglas”, recalcó el viernes el primer ministro belga, Alexander de Croo “Castigar colectivamente a toda la población de Gaza no es aceptable”, añadió sobre los cortes de agua y electricidad y el bloqueo de comida a la Franja.

“Exigimos la urgente liberación de los rehenes [Hamás mantiene más de 100 secuestrados] y con la misma contundencia defendemos que Israel tiene derecho a defenderse”, ha manifestado el presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez. “Pero siempre dentro del derecho internacional, que no avala la evacuación de palestinos de Gaza”, ha incidido Sánchez, que ha vuelto a defender que se reconozcan dos Estados, Israel y Palestina.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar —al que el asedio de la Franja afecta además de manera muy personal, ya que sus suegros están atrapados en Gaza—, ha definido el ultimátum y el asedio como un “castigo colectivo”. “Esa no es la forma en la que un Estado democrático respetable debería comportarse”, ha dicho.

La Comisión que Von der Leyen había diseñado para que tuviera un gran peso geopolítico, y con especial protagonismo para ella como presidenta, está naufragando en esta nueva crisis en Oriente Próximo. El lunes, un anuncio en las redes sociales de su comisario para Vecindad, el húngaro Olivér Várhelyi, de que suspendía las ayudas al desarrollo para los palestinos causó una gran confusión y malestar en la Comisión y en los Estados miembros, que se movilizaron en contra de la medida. Horas más tarde, Bruselas tuvo que rectificar y salió al paso para señalar a Várhelyi como único autor del anuncio “unilateral”. Pese a las críticas, Várhelyi sigue en su puesto.

Von der Leyen apura su último curso de mandato. La conservadora alemana no ha desvelado aún si se presentará a una reelección (su nombre también se ha barajado como secretaria general de la OTAN y su perfil gusta a Washington) pero estas últimas acciones, sumadas a otras complicaciones internas, están complicando este último periodo y pueden minar sus posibilidades para volver a ocupar la cúpula de la Comisión.

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