Resuelve Novak Djokovic por la vía rápida, firme y con trasnoche, cuando el reloj de Nueva York está ya cerca de la una de la madrugada. El US Open despega y el serbio golpea a las primeras de cambio, porque la calculadora dice que la victoria contra el francés Alexandre Müller en el estreno (6-0, 6-2 y 6-3, en 1h 35m) le devuelve automáticamente el número uno que defendía desde el 26 de junio Carlos Alcaraz. El serbio, pues, comienza fuerte este último abordaje al torneo, que no pisaba desde hacía dos años; entonces, Daniil Medvedev le superó en la final y le privó de completar su ansiado Grand Slam.

Tiene Nole ganas de revancha y de volver a gobernar la noche de Flushing Meadows, donde triunfó por última vez en 2018. Así que empieza con el turbo, luciendo músculo –”he jugado muy bien, de principio a fin”– y reafirmando la sensación de que algo muy extraño debería suceder de aquí al día 10 para no verle en el capítulo final de esta edición. De entrada, el triunfo le devolverá el trono mundial al cierre del grande estadounidense –independientemente del resultado que obtenga, puesto que no defendía un solo punto– y descuenta una casilla de cara a su objetivo primordial: cazar a Margaret Court.

No pudo conseguirlo en Wimbledon, rendido en la final por Alcaraz, y aspira de nuevo a igualar el récord de los récords, defendido por la australiana desde que alzara precisamente el US Open de 1973. A seis pasos ahora, en el caso de lograrlo Djokovic igualaría la cifra de trofeos obtenidos por Rafael Nadal y John McEnroe en Nueva York, donde nadie ha sido más fructífero que unos tales Jimmy Connors, Pete Sampras y Roger Federer, todos ellos cinco laureles. De nuevo en lo más alto del ranking, el balcánico certifica el séptimo cambio de líder en lo que va del año en la ATP, la mayor cifra desde 2018.

En la próxima estación, Nole se medirá con el valenciano Bernabé Zapata, que se impuso por 6-4, 6-4 y 6-3 al local Ethan Quinn en una jornada fantástica para el tenis español. Antes de que él venciera, Rebeka Masarova despachó a Maria Sakkari (doble 6-4) y Sara Sorribes a Anhelina Kalinina (6-4 y 7-5); redondeó Roberto Carballés, verdugo del danés Holger Rune en la primera victoria de su carrera contra un top-10: 6-3, 4-6, 6-3 y 6-2. También venció Alejandro Davidovich (6-4, 6-4 y 6-2 a Giron). Este martes, hacia las 2.45 (Movistar), se estrenará Carlos Alcaraz frente a Dominik Koepfer.

La fe de Masarova

“Creo que al final jugar en una pista es lo mismo, son las mismas dimensiones y al final, no cambia nada”, apuntó Carballés, superior al cuarto cabeza de serie del torneo en la Pista 5; “es verdad que a mí también me sorprendió. Yo pensaba que íbamos a jugar en una un poquito más grande, pero no creo que haya sido algo que haya ido a mi favor”. A la caída de Rune se sumó en esa ala del cuadro –correspondiente a Djokovic– la del canadiense Felix Auger-Aliassime, sumido desde marzo en una profunda crisis de resultados.

También superó por primera vez a una top-10 Masarova, que en Madrid ya había hecho un serio amago de tumbar a Sakkari, la octava del mundo. “Ese partido seguro que me ayudó también para saber que estoy ahí, que puedo estar al nivel y que me faltaban detalles”, expresó la española, mientras Sorribes, campeona reciente en Cleveland, aprovechó la buena inercia y se convertía en la jugadora nacional mejor posicionada en el listado de la WTA gracias a su buen hacer frente a la ruda Kalinina. Pese a la entidad de los rivales, solo cedió en la jornada inicial la cántabra Cristina Bucsa, inferior a la experimentadísima Petra Kvitova (6-1 y 7-6(5).

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