España ha alertado a la Comisión Europea (CE) sobre la presencia de sandías procedentes de Marruecos con restos de un plaguicida, el metomilo, por encima de los niveles permitidos. La Comisión ha recibido el aviso a través del Sistema comunitario de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (Rasff por sus siglas en inglés) y lo ha trasladado al resto de países europeos. El Ministerio de Sanidad no dispone de información sobre los lotes concretos afectados, pero en cualquier caso la alerta no incluye que los consumidores deban tomar ninguna medida con este producto. No hay comentarios oficiales por parte de Marruecos, informa Juan Carlos Sanz desde Rabat. Mientras, la asociación de consumidores Facua ha señalado que esta sustancia puede provocar síntomas de intoxicación como “dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, sudoración excesiva, temblores y visión borrosa” y que su mezcla con alcohol “puede impactar en el sistema nervioso”.

La notificación oficial se produjo el 14 de julio, con actualización el día 20. La Comisión ha precisado que la fruta supera la presencia de este pesticida permitida por la normativa comunitaria. El sistema de detección de la UE ha categorizado como “grave” el nivel de riesgo, según Facua, que ha señalado que el metomilo es “una sustancia que se usa como pesticida y que puede tener consecuencias graves en algunos casos”.

Un portavoz de Sanidad explica que el ministerio, responsable del Plan de Vigilancia de Sanidad Exterior, ha abierto una Alerta de Sanidad Exterior para este producto en concreto y de acuerdo a los protocolos existentes por la presencia de este pesticida por encima del límite máximo de residuos establecido en la legislación. El departamento no dispone de información sobre los lotes concretos afectados, dado que la localización de trazabilidad de la distribución una vez en España corresponde a las comunidades autónomas.

A partir de esta alerta, el departamento de José Manuel Miñones ha intensificado los controles para la medición de metomilo en sandías procedentes del establecimiento exportador del que procedían las sandías en las que se detectó el incumplimiento —del que no ha informado—. “Una vez recibidos los análisis, el ministerio informó a la Comunidad Autónoma de destino de la mercancía, en este caso Cataluña”, añade el portavoz.

Mientras, fuentes del Ministerio de Consumo, del que depende la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), señalan que la notificación “es el resultado de los controles oficiales y ordinarios en los puestos de control en frontera”. En este caso, se identificó una sustancia no autorizada en la UE, ante lo que se llevaron a cabo todas las actuaciones protocolarias exigidas en Europa, incluida la comunicación al operador para la retirada de los productos del mercado.

Rubén Sánchez, portavoz Facua, denuncia que el sistema de alertas es muy inconcreto: “Creemos que la información de las redes de alerta debe ser más concreta para no lanzar una sombra de sospecha sobre toda una región o un país. La red de alerta europea ni siquiera facilita número de lote, ni ningún otro dato para identificar la plantación de procedencia”.

Facua ha informado de que las sandías marroquíes interceptadas “contenían restos de un insecticida en una proporción superior a la permitida en el mercado europeo, en concreto en una proporción de 0,38+/-0,19 mg/kg-ppm, cuando su Límite Máximo de Residuos (LMR), está establecido en 0,015 mg/kg-ppm”.

Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, señala que “las frutas y verduras que se venden en la Unión Europea deben cumplir los límites comunitarios en cuanto a pesticidas, que en general se respetan”. Además, la peligrosidad de este tipo de sustancias es mucho mayor para quienes las emplean — los agricultores— que para los consumidores, que en general están mucho menos expuestos a ellas. “Como medida general se recomienda lavar y cepillar bien toda la fruta de piel dura —como las sandías, naranjas, melones…— para retirar la suciedad y posibles restos de sustancias. Igual que tenemos un cepillo para lavar los platos, es conveniente tener otro para usarlo en la limpieza de estos alimentos”, añade.

Lurueña explica que este tipo de alertas “son relativamente frecuentes, aunque la mayoría no se hacen públicas, y eso suele ocurrir porque los consumidores no tienen que tomar ninguna medida”. Otras veces sí se alerta a los ciudadanos de que no consuman el producto, como pasó hace unos días con las tortillas de patata con botulismo de la marca Grupo Palacios.

Plaguicidas en frutas y verduras

Según un informe publicado por la Comisión, en 2022 se registraron 990 notificaciones relacionadas con restos de pesticidas a través de Rasff, lo que, no obstante, supuso un descenso del 20% con respecto a 2021. La Comisión ha reflejado en esta notificación que no se han tomado medidas en reacción a este hallazgo, es decir, que en principio los consumidores no tienen que tomar ninguna medida.

Sandias Marruecos
Un hombre vende sandías en la medina de Fes, en Marruecos.
Artur Widak (NurPhoto via Getty Images)

El 41,69% de las frutas y verduras que se consumen en España tiene residuos de plaguicidas, según un análisis de la Aesan elaborado con 2.700 muestras tomadas en 2018. A partir de estos datos, Ecologistas en Acción concluyó en 2020 que el pimiento y la manzana encabezan la clasificación de alimentos con más tóxicos, habiéndose encontrado hasta 33 y 31 pesticidas distintos en cada uno de ellos. “Algunos de estos pesticidas son disruptores endocrinos, que alteran nuestro desarrollo hormonal, pero se siguen usando y acaban en nuestro plato”, explica Koldo Hernández, coordinador del informe Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores de la organización ecologista. Consumo destaca que en ningún caso se superan los límites de seguridad alimentaria.