Seis chicos y chicas portugueses, de entre 11 y 24 años, en la gran sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) frente a un ejército de 87 abogados en representación de 32 países europeos. Es, quizás, el resumen más elocuente de lo que ha ocurrido este miércoles en la ciudad francesa de Estrasburgo, donde se ha celebrado la vista del pleito climático que estos seis jóvenes han conseguido abrir contra los 27 miembros de la Unión Europea, además de contra Noruega, Rusia, Suiza, el Reino Unido y Turquía. Estos países, que han coordinado sus defensas, han basado sus argumentos en la inadmisibilidad de este caso al destacar que la lucha internacional contra el cambio climático se rige por el Acuerdo de París y no por la Convención Europea de Derechos Humanos. Además, según han explicado fuentes jurídicas presentes en la vista, la defensa de las naciones también ha explicado que los demandantes no han agotado las vías nacionales antes de acudir al TEDH. Por último, han argumentado que no está clara la relación causal entre el cambio climático y los daños que los chicos sostienen que sufren. El caso ha quedado visto para la sentencia, un fallo que se espera que pueda llegar a partir de mediados del próximo año.

Para encontrar los orígenes de este caso hay que retroceder hasta los pavorosos incendios que asolaron Portugal en 2017. Tres años después, los seis jóvenes —todos familiares— decidieron acudir al TEDH argumentando que la crisis climática interfiere con varios de los preceptos que protege la Convención Europea de Derechos Humanos. Por ejemplo, en los derechos a la vida, el respeto de su vida privada y familiar, el de no ser tratados de manera inhumana o degradante y el de no ser discriminado.

Los jóvenes arguyen que debido al cambio climático sufren problemas respiratorios o ansiedad. “El cambio climático ha tenido un profundo impacto en nuestras vidas”, advertía hace unos días Sofia dos Santos Oliveira, de 18 años y una de las demandantes, en un encuentro con EL PAÍS y otros medios internacionales. “Ha limitado severamente nuestra capacidad de participar en las actividades básicas, como salir y disfrutar del día (…). Tengo lo que llaman ansiedad por el cambio climático”.

Los pleitos climáticos a lo largo del mundo se están multiplicando en los últimos años como una herramienta para intentar forzar a diferentes gobiernos a ser más ambiciosos y para combatir contra los grandes emisores de gases de efecto invernadero o contra proyectos que ceban todavía más el calentamiento global. Según el último repaso elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el número total de casos ha pasado de 884 en 2017 a 2.180 en 2022. Pero en ninguno de estos se había logrado sentar a tantos países de una vez en el banquillo de los acusados. Al margen de lo que acabe ocurriendo con este caso, los activistas climáticos consideran ya una simbólica victoria que se haya llegado hasta la gran sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

“El caso de hoy es sobre los jóvenes, se trata del precio que están pagando por el fracaso de los Estados para abordar la emergencia climática. Se trata del daño que sufrirán durante sus vidas a menos que los Estados asuman sus responsabilidades”, ha asegurado en unas declaraciones recogidas por Reuters al inicio de la vista la abogada Alison Macdonald, que representa a los seis jóvenes.

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“Los Estados demandados entienden muy bien la gravedad de la lucha contra el cambio climático”, ha afirmado por su parte Sudhanshu Swaroop, el letrado que ha representado los intereses del Reino Unido. Pero, a continuación, ha apuntado a que el TEDH no es competente para abordar este caso debido a que la lucha contra el cambio climático se rige por el Acuerdo de París, en el que están representadas cerca de dos centenares de naciones bajo el auspicio de la ONU, y no por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Activistas climáticos este miércoles a las puertas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo.
Activistas climáticos este miércoles a las puertas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo. Pascal Bastien (AP / LAPRESSE)

Antes de la vista de este miércoles, los 32 países decidieron agrupar su defensa. El Reino Unido se ha encargado de presentar los argumentos respecto a la falta de jurisdicción de este tribunal para estudiar este caso. Portugal se ha encargado de resaltar que no se han agotado las vías judiciales nacionales antes de acudir al TEDH (un requisito básico para poder llegar hasta Estrasburgo); y Bélgica se ha centrado en rechazar que exista una relación causal directa entre los daños que denuncian los seis jóvenes y el cambio climático, según han explicado a EL PAÍS fuentes judiciales presentes en esta vista. En definitiva, los países han basado su defensa en la inadmisibilidad de este caso por parte de este tribunal. Además, representantes de la Comisión Europea también han tomado la palabra para resaltar que la UE “cuenta con los objetivos más ambiciosos contra el cambio climático de todos el mundo”, han añadido las mismas fuentes.

Tras la vista, la demandante Cláudia Duarte Agostinho, de 24 años, ha lamentado la postura tomada de los países: “Es muy triste lo que acabamos de escuchar. Los gobiernos acaban de decir que lo que está sucediendo a nuestro alrededor no es importante. Están tratando de minimizar los impactos que el cambio climático tiene en nuestros derechos humanos”. Su primo André Oliveira, de 15, ha añadido: “Estoy conmocionado por el intento de los países de ignorar las pruebas y trivializar los daños a los que ya nos enfrentamos”. “Pero mantengo la esperanza de que el tribunal entienda la urgencia de esta situación y falle a favor de nuestro caso”, ha resaltado este chico, que ha contado como sus compañeros con el apoyo en este caso de la ONG Global Legal Action Network (GLAN).

“Tenemos esperanzas, el tribunal nos ha enviado muchas señales positivas hasta la fecha”, ha comentado por su parte Gearóid Ó Cuinn, director de GLAN, en referencia a que el TEDH decidiera finalmente llevar hasta la gran sala el caso, algo que no es habitual. ”Es una señal de que se lo está tomando muy en serio y reconoce la amenaza que el cambio climático representa para el disfrute de los derechos humanos de los demandantes”, ha añadido a través de un comunicado. Además de este hay otros dos pleitos climáticos más que está estudiando esta sala, aunque contra países concretos y no colectiva como este último: una demanda contra el gobierno suizo, presentada por una asociación de personas mayores, y otra de un exalcalde de un pueblo francés, también contra su Gobierno. No se descarta que pueda haber finalmente una sentencia conjunta.

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